viernes 27 de noviembre de 2009

Los fantasmas de UPN

UPN ha pedido la comparecencia en el Parlamento del rector Lafuente para que informe sobre la aparición de carteles en la UPNA de apoyo a los detenidos de Segi.

Que se ande con cuidado el rector, porque como a la Policía Foral le dé por elaborar un informe lo veo declarando en la Audiencia Nacional...

martes 17 de noviembre de 2009

UPSN: apuntalar el régimen criminalizando a la oposición

Ya nos vamos enterando de algunos detalles (demasiado pocos, para lo que exigiría la limpieza jurídica y democrática) de las diligencias abiertas por la fiscalía de la Audiencia Nacional contra Peio Gurbindo por un presunto delito de enaltecimiento de terrorismo. Para empezar, todo procede de un informe de la Policía Foral. En una entrada anterior sobre este tema ya lo apuntaba: después de lo de Berriozar, se podía esperar cualquier cosa. Lo cual me plantea algunas reflexiones:

  • El delito está relacionado con la cesión a un concejal del lanzamiento del txupinazo. No se trata ya de que la lista de ANV tuviera todas las bendiciones (judiciales, fiscales y, cuestión no menor, de Rubalcaba) en el momento de las elecciones municipales. Es que dicho lanzamiento se cedió a una persona concreta que forma parte de la corporación municipal con todo derecho. Por tanto, presumir que el alcalde enaltece el terrorismo por tomar esa decisión equivale a presumir que este concejal es un delincuente (un terrorista, para más señas). Si es así, ¿por qué no está imputado del delito que fuere? Y si no es así, ¿por qué se atenta contra su dignidad de esta manera? Porque no se olvide que se le está vapuleando por persona interpuesta.
  • Hemos llegado a un punto en que, por intereses políticos, sociales y —todo hay que decirlo— económicos espurios, se ponen en práctica estrategias inquisitoriales de persecución, acoso y derribo de opciones políticas incómodas al poder. Ni más ni menos que la versión navarra-foral-y-española del «golpe de Estado permanente» de que un día habló Mitterrand para referirse a la Quinta República francesa (hasta que llegó a la presidencia, claro). La puesta en escena, con notificaciones a horas intempestivas y en el domicilio del alcalde tiene resabios de otros tiempos. Habrá, en las cloacas del poder foral, quien acaricie la idea de la imagen de un cargo público de Nafarroa Bai esposado.
  • En esa estrategia, cobra ahora todo su sentido la patética actuación de Jiménez el día de autos, como auténtico Quisling, quintacolumnista o topo de la derecha autoritaria triunfante en la izquierda navarra. Porque todo este enredo, además de servir a los intereses de Sanz-Barcina y UPN, se le ofrenda en bandeja de plata al sagaz Jiménez como pequeña y necesaria compensación por sus innúmeros e impagables (por valiosos, no porque no tengan precio, que lo tienen) servicios. Lo cual nos lleva a la última cuestión.
  • El embrollo tiene su origen en un informe de la Policía Foral. ¿De quién es esta Policía? ¿A qué intereses sirve? ¿Se sienten sus integrantes contentos u orgullosos de ser los camorristas o pendencieros de UPSN, a cuenta de intereses particulares, no siempre confesables y a menudo bastardos? ¿Nadie en ese cuerpo es consciente de ello? Porque los despropósitos se van acumulando.
Demasiados interrogantes, demasiados puntos oscuros. Si la exclusión de opciones políticas constituye de por sí una anormalidad democrática, la persecución sistemática de organizaciones políticas legales, valiéndose para ello de todos los resortes institucionales y económicos que proporciona el poder, nos puede llevar a un verdadero estado de excepción, sea cual sea el eufemismo que se utilice para describirlo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

La universidad del PSOE (UPsoeNA)

En Navarra hay una universidad del Opus Dei y, por lo que se ve, otra del PSOE. No hay más que ver la propensión del rector Lafuente a dar ruedas de prensa con Jiménez.

Según el propio Rector, usar la UPNA como moneda de cambio sería «un ejercicio de irresponsabilidad en el que no creo que nadie caiga». Curioso, porque es un juego en el que él ha metido a la institución que dirige, y, lo que es más grave, no necesariamente en interés de la Universidad, sino para hacer el caldo gordo a Jiménez, necesitado, al parecer, de mejorar sus pobres expectativas. Y con una sensación de déjà vu: el año pasado, misma ceremonia, misma utilización mediática de la UPNA por el PSN, con el brillante resultado de que en lugar de reducirse el presupuesto un 20% se redujo un 15%. Para ese viaje no hacían falta tantas alforjas...

domingo 8 de noviembre de 2009

La publicidad de la COPE


No es por malmeter, nada más lejos de mi ánimo. Tampoco es que imagine nada sobre mensajes subliminales, porque estoy seguro de que no es el caso (y para eso está Iker Jiménez, inasequible al desaliento). Pero es curiosa la publicidad que inserta la COPE en su página web...

miércoles 4 de noviembre de 2009

La prodigalidad de Roberto Jiménez

Prodigalidad. Dadivosidad. Tales son los calificativos que mejor cuadran a Roberto Jiménez tras su brillante y cruda negociación presupuestaria. Semanas de amagos, de amenazas crispadas, de ultimátums, en suma, de brindis al sol que ni él mismo se creía (y si se los creía es que tiene un problema), para concluir que quizá, tal vez, acaso, pudiera ser que, según como vayan las cosas y si van como Miranda ha decidido que deberían ir para que se diera el caso, se incrementaría el presupuesto de Navarra... ¡en veinte (20) millones!, esto es, aproximadamente un 0,4% del gasto inicial previsto.

Para entendernos, viene a ser como si nos presentan en un restaurante una cuenta de 100 euros y prometemos al camarero una propina de 50 céntimos, supeditada a que el año que viene nos suban el sueldo. Jiménez ha inventado la propina sub conditione. Muy propio, dicho sea de paso, de los derroteros por los que transita desde hace años el sedicente socialismo español.

También el creativo Miranda tendrá que explicar cómo se va a decidir de aquí al 31 de diciembre un gasto, según como vayan los ingresos fiscales del próximo año...

El mismo Miranda que, por cierto, ha dejado bien claro el jueguecito que se traen en el seno de UPSN al reconocer que el presupuesto se elabora «sabiendo que algo se tiene que enmendar» y que la UPNA «debe verse mejor en su financiación respecto a lo que está puesto en el presupuesto». Es decir, el Gobierno hace mal el presupuesto a propósito (obviemos ahora la parte que hace mal sin querer, por pura estulticia), para ver si cuela o para dejar que sus amiguitos de la férrea-oposición-responsable-por-la-estabilidad-institucional-y-qué-hay-de-lo-mío puedan colgarse alguna medallita (les da igual que sea de latón, son de buen conformar). Así nos va...

viernes 30 de octubre de 2009

Navarra, tierra de guendulaines

Navarra, el Reyno (con perdón), es tierra de diversidad. De hecho, el abanico de negocios que se pueden emprender para especular y traspasarlos al sector público foral en cuanto dejan de ser rentables es muy diverso. Y ahora que la sensación de fin de fiesta se extiende, los reflejos cortijeros se exacerban y los guendulaines se multiplican. Como si hubiera barra libre. Hay tres ejemplos arquetípicos, particularmente sangrantes (que se sepa; habrá más, seguramente; al tiempo).

El primero, como no podía ser de otra manera, Guenduláin. El amago quedó en nada, pero no hace mucho Sanz no descartó que se pudiera intervenir de una manera u otra. ¿Qué hay detrás de esa historia? Nada menos que el Gobierno de Navarra ejerciendo funciones de asegurador de negocios especulativos. ¿Cómo no van a arriesgar los promotores en esa tesitura? Lo que no sé es cómo no se fueron a Burgo de Osma a planificar el siguiente ensanche de Pamplona, que seguro que el terreno es allí aún más barato que en Guenduláin.

El segundo, la autovía del Camino (de rosas para los adjudicatarios, vía crucis para la ciudadanía que deberá pechar con la carga). No es suficiente que el método de financiación elegido dispare de por sí el coste, frente a formas más ortodoxas como la deuda. Además, se trastea con las cifras y se eleva artificiosamente el coste, porque así los retornos para la empresa se incrementan, sin que haya habido mayor gasto. Negocio redondo.

El tercero, el circuito de Los Arcos. En una operación cuando menos opaca, una empresa pública (presidida, por cierto, por el «austero» Miranda) pasa de tener una participación simbólica a ostentar el 95% del capital. El promotor original no dura ni un año. Ni siquiera se sabe cuánto va a costar la obra (a destacar la desvergüenza del lehendakari al reconocerlo; es todo ya tan descarado que no se molesta en disimular), pero es previsible que supere ampliamente los 60 millones (coste de oportunidad: con 10 de esos millones se financia la facultad de medicina y con el resto se asegura su funcionamiento unos cuantos años). Eso sí, se cantan las excelencias del proyecto y los abundantes beneficios que generará. Si es así, ¿por qué no ha continuado con él la tan alabada y favorecida iniciativa privada? Something is rotten... in Los Arcos.

Claro que muy pronto el circuito será una referencia mundial, las escuderías ya pugnan por tener allí su sede (habrá quien piense que una escudería es una fábrica de escudos, seguramente para protegerse de la espada de Demóstenes). Los puestos de trabajo se crearán a centenares y en la Fórmula 1 se datarán los eventos aLA y dLA (en inglés, bTA y aTA).

Para terminar, una duda: si no hubiera saltado lo de Guenduláin, ¿no se habría repetido la historia? Lo cuál nos lleva a cavilar sobre el «justiprecio» pagado por las acciones de la empresa promotora del circuito... Aunque supongo que la duda seguirá ahí sain dai.

domingo 25 de octubre de 2009

La Biblia, manual de malas costumbres

La presentación de la última novela de Saramago, Caín, ha generado alguna polémica, tanto por su contenido como por las declaraciones de su autor al presentarla. Saramago calificó la Biblia como un «manual de malas costumbres» y un «catálogo de crueldades». La Iglesia, que no tiene precisamente a Saramago entre sus autores a recomendar (el Vaticano llegó a lamentar la concesión del Nobel), se ha apresurado a condenar el libro.

En realidad la Biblia no es más que una yuxtaposición de relatos (una novela de aventuras a lo bestia) sin mucha homogeneidad temática (a destacar el delicado erotismo que rezuma el Cantar de los cantares) o cronológica y muy escasa verosimilitud histórica. Como esta es una impresión que surge rápidamente al acercarse a esos textos con desenvoltura y sin las orejeras del dogma, no es la primera vez que la literatura se ocupa del asunto. Valgan como ejemplo los siguientes párrafos de Francis Scott Fitzgerald en Hermosos y malditos (1922):

«Sucedió una vez que todos los hombres inteligentes y con genio del mundo llegaron a profesar una misma fe... es decir, la falta de fe. Pero les preocupaba pensar que, al cabo de unos pocos años después de su muerte, se les atribuirían muchos cultos y sistemas y presagios que nunca habían considerado ni propuesto. De manera que se dijeron unos a otros:

»"Reunámonos y escribamos un gran libro que logre para siempre burlarse de la credulidad de los hombres. Convenzamos a nuestros poetas más eróticos para que escriban sobre los deleites de la carne, y a algunos de nuestros más vigorosos periodistas para que añadan historias de amores famosos. Incluiremos los más absurdos cuentos de viejas que circulan ahora. Escogeremos los humoristas con mayor agudeza para dar forma a una deidad sacada de todos los dioses adorados por la humanidad, un dios de mayor magnificencia que todos los demás, pero al mismo tiempo con tantas debilidades humanas que se convierta en objeto de risa para todo el mundo... y le atribuiremos todo tipo de chistes y vanidades y enfados, a los que se dará por supuesto que se entrega para su propia diversión, de manera que la gente leerá nuestro libro y meditará sobre él, y dejarán, ya para siempre, de decirse desatinos en el mundo.

»Finalmente, ocupémonos de que el libro posea todas las virtudes estilísticas, de manera que dure para siempre como testigo de nuestro profundo escepticismo y universal ironía".

»Así lo hicieron, y posteriormente murieron.

»Pero el libro acabó viviendo, tal era la belleza con que lo habían escrito, y tan asombrosas las cualidades imaginativas con que aquellos hombres de inteligencia y de genio lo habían dotado. Ellos no se molestaron en darle nombre, pero después de su muerte se le llegó a conocer con el nombre de La Biblia».