
Existe el riesgo de convertir este blog en un rosario de citas de Sanz, pero es que el lehendakari no tiene desperdicio. Además, y él sabrá por qué, últimamente está particularmente nervioso y susceptible a las críticas que recibe por parte de la oposición. Y cuando digo oposición, obviamente, no me estoy refiriendo a la pata extragubernamental del régimen, sino a Nafarroa Bai.
Hablando sobre el
acuerdo de financiación del TAV, dijo que
...Navarra no sería lo que es si quienes se han opuesto a infraestructuras como la Autovía de Leitzaran, el pantano de Itoiz, el Canal de Navarra, el parking de la plaza del Castillo o la Autovía del Camino hubieran tenido éxito en sus planteamientos... Ahí le has dao. Hay que ver la naturalidad con que es capaz de enumerar los mayores despropósitos que se han hecho en Navarra en los últimos años. En buena parte de ellos, con fundadas sospechas de pelotazos y, en cualquier caso, favoreciendo descaradamente intereses privados y facilitando el expolio de los recursos públicos (económicos, arqueológicos y culturales) de Navarra. Para otro momento queda un repaso un poco más detenido. Pero tiene razón, Navarra sería bien distinta.
Pero también cabe que, una vez más (es lo que tiene la incontinencia), le haya traicionado el subconsciente y cuando dice Navarra esté pensando en esa nebulosa de intereses que entremezcla
seudoempresarios, familias, políticos, politiquillos, políticos convertidos en empresarios, cazadores de canonjías, vividores de toda laya y hasta generosos hosteleros expulsados de sus empresas y dispuestos a hacer el favor a la Banca Cívica de usar su financiación (todo tan transparente como claro). Nebulosa enquistada en el presupuesto público y que ha hecho de la pericia en
ordeñar las ubres forales hasta la extenuación (de las ubres) su
leitmotiv.
Y, claro, esa
Navarra también sería bien distinta. Para empezar, porque la mayoría tendría que trabajar.