sábado, 24 de enero de 2009

Lezkairu = Plan Sur II

Este aspecto presentan las obras de Lezkairu, ese estupendo ensanche vertebrado por la avenida de Juan Pablo II (infeliz ocurrencia de Barcina). Inmediatamente viene a las mientes el Plan Sur, excogitado y urbanizado a principios de los setenta y en el que sólo se construyeron los edificios de viviendas existentes junto al Sario. El resto permaneció como un entramado fantasmal de calles (con sus lugares de aparcamiento, alcantarillado y un diseño muy en boga en aquella época). La crisis de los setenta, que deprimió brutalmente la demanda, dio al traste con aquello. Mucho más tarde, el espacio fue destinándose a otros usos y aun hoy quedan espacios libres (afortunadamente, habría que decir, dada la propensión de nuestros próeceres a cubrirlo todo con cemento, a nada que se pueda generar algún eurillo de beneficio privado).

Lezkairu tiene toda la pinta de terminar de parecida manera. Mientras tanto, se ha acometido una obra de gran calado que implica una modificación drástica del paisaje, seguramente para nada, para que desde la meseta se contemple una gran planicie acementada y vacía. Lo que me genera curiosidad siempre que se intuyen grandes pérdidas privadas por operaciones especulativas es cuánto tardarán las administraciones foral y municipal, y qué instrumentos utilizarán, para socializar esas pérdidas y que los promotores (sindicatos del régimen incluidos), pobres, puedan seguir dedicándose a generar riqueza con la misma generosidad y altura de miras que hasta ahora. El caso de Guenduláin se resolvió de la forma más sencilla y zafia: dándoles la pasta. ¿Y Lezkairu?

(Lezkairu va a terminar como el titular de su principal vía: mucho ruido, mucho daño y pocas nueces: ¿justicia poética?)

domingo, 18 de enero de 2009

Símbolos, memoria histórica y desvergüenza (¿o es sólo pura desidia?)


La fotografía es del 18 de enero de 2009. Se trata seguramente del edificio de Pamplona en el que más y más justificadas causas concurren para su demolición y posterior traslado de sus restos —fiambres incluidos— a la «cripta arqueológica» de Lezkairu. Pero no es eso lo que me ocupa ahora, sino la denominación de la sala de exposiciones, cuya evolución es una muestra más del talante de la alcaldesa Barcina y de por dónde se pasa las leyes de símbolos, memoria histórica o cualesquiera otras que pretendan inquietar sus convicciones franquistas (o asintóticamente tendentes al más rancio franquismo). Tras el vergonzoso acuerdo de cesión del mamotreto por el Arzobispado, la sala se empezó llamando Plaza Conde Rodezno, quizá como una solución transitoria mientras UPN conseguía que se aceptara su propuesta de darle el nombre de otro preclaro franquista (y sanguinario, por las implicaciones de su actividad), Víctor Eusa. Finalmente el nombre de la sala se desnudó de la tibia referencia a la toponimia urbana (ya de por sí desgraciada) para terminar plenamente dedicada al tal Domínguez, premiándose así doblemente a un personaje particularmente siniestro, golpista contumaz y cuya actividad en el Ministerio de Justicia (incluyendo las reformas penales o el retroceso en la condición legal de la mujer) es más que suficiente para que permanezca en las criptas de la historia y no en lugares de honor de nuestra ciudad.

martes, 18 de noviembre de 2008

El azar, la estupidez y doña Manolita

Tocaba el pasado fin de semana recorrido lúdico-etílico-festivo, que no todo va a ser trabajar y padecer la crisis (además de hablar de ella: debería ser pecado, como los pensamientos y deseos impuros; o mejor no, que así tendría más morbo y no pararíamos...). El caso es que nos fuimos de excursión al mismísimo rompeolas de las Españas (nada nuevo por otra parte, que somos antiguos adictos a la Villa y Corte). El caso es que, paseando por la Gran Vía, pudimos descubrir una enorme cola que daba la vuelta a la manzana y se perdía hasta difuminarse en el frío atardecer madrileño. ¿Para qué era la cola? No para acceder a ningún estreno. Ni para agasajar a alguna reinona de las que se suben en carroza y colapsan el tráfico (ay, Felipe, que cuando el río suena...). Ni siquiera para comprar la última y celebrada edición de A la busca del tiempo perdido en la cercana Casa del Libro.

Nada de eso. La cola era para comprar lotería en la administración de doña Manolita (q.e.p.d.). En cuanto entra en juego la superchería el ser humano, por inteligente que sea, puede llegar a los niveles más elevados de estupidez. Un ejemplo, comprar lotería en una administración concreta. Otro, buscar una terminación porque es la que más se ha repetido. Otro más, volar siempre con una bomba en la maleta, porque la probabilidad de que haya dos bombas en el mismo avión es despreciable. La probabilidad de resultar premiado es la misma para cualquier décimo, se compre donde se compre. Y cada sorteo es un suceso independiente.

Pero bueno, si Txumari Alfaro cobra un pastón por decir idioteces en la televisión y hasta la UPNA organiza cursos de homeopatía, supongo que tampoco será para tanto. Las religiones llevan milenios viviendo de eso y el propietario de la administración de Sort está forrado...

miércoles, 25 de junio de 2008

Feria republicana: ¿qué diría Bono?

Será deformación o alguna tara ocular, pero cuanto más miro el cartel de la Feria del Toro de este año más se me destacan los colores republicanos. Diríase hecho a posta. Como se entere Bono, lo mismo la ilegaliza (la feria, digo)...

sábado, 31 de mayo de 2008

Manifas callejeras

Este aspecto presentaba la calle de la Navarrería el pasado domingo a las 15:05. Pensé yo, cosas de la kale borroka, tan propicia para vaciar contenedores. También pensé (ciertamente el domingo a esas horas no es momento ideal para pensamientos sofisticados; y que conste que, polifacético uno, al tiempo que pensaba andaba buscando a Mariano) que había pasado el Olentzero y lo habían dejado todo hecho unos zorros. Y pensé, también, que se merecían quedarse sin fianza y con una buena multa. Pero no cuadraba Olentzero con las fechas.

Ni una cosa ni otra. Fue la procesión del Corpus. El mismo día, qué cosas, que Cañizares se quejaba de que no hay libertad religiosa (!). Supongo que para hacer la procesión tendrían todos los permisos gubernativos, que pagarían una fianza, que el ensuciado y posterior limpieza de las calles correría por cuenta de la diócesis... ¿o no? ¿o va por cuenta del erario público? ¿se ha calculado su coste? ¿formará parte de la crucecita de fines sociales de la declaración de la renta? ¿o será una astilla más de esa cruz que llevamos todos en beneficio de los que patentaron el invento? Propongo que el próximo solsticio de invierno vistan a Olentzero de cardenal... y a llenar las calles de residuos orgánicos... igual así nos ahorramos multas y fianzas...

domingo, 18 de mayo de 2008

La vida es una tómbola

Hubo un tiempo en que la inminencia de los sanfermines era anunciada a la ciudad y al mundo (urbi et orbi) por dos signos singulares: el vallado del encierro (especialmente, para las gentes de la Rotxapea, en el recorrido del encierrillo) y la tómbola de Cáritas. Ésta solía iniciar su actividad allá por el 29 de junio (san Pedro y san Pablo) y cesaba con las mismas fiestas.

Ya no son así las cosas. Estamos a 18 de mayo y ya han comenzado los trabajos de instalación de la tómbola, lo cual significa la obstrucción, ocupación, escamoteo, usufructo, llámese como se quiera, de un tramo significativo de la vía pública durante más de dos meses. Propongo que la dejen ya fija todo el año. Al menos así igual hacen cierto, para quienes la padezcan, el título de la canción.

Habrá que pensar algo para el año que viene. Por ejemplo, y dado el significado latino de caritas, una tómbola verdaderamente caritativa. ¿Hay sugerencias sobre su contenido? Estoy seguro que nuestra alcaldesa, ese prodigio-político-que-nos-hemos-dado-entre-todos, siempre presta a autorizar cualquier actividad que ocupe espacios públicos, sea del signo que sea, acogerá nuestras peticiones con el debido cariño .

viernes, 9 de mayo de 2008

La discoteca consistorial o el corrimiento al morado del azul europa



Si la fuente de Merindades presentaba una desnaturalización extraña del azul, un corrimiento hacia el verde, en la fachada de la Casa Consistorial —que se supone también debía estar iluminada de azul— el corrimiento era completo, esta vez hacia el morado. ¿Será una nueva traición del subconsciente de la alcaldesa? Del azul falange al morado pasión, siempre en menoscabo de Europa... Freud buscaría una explicación... Quizá es lo que no se atrevió a hacer la semana de pasión, cuando, en cambio —haciendo alarde de aconfesionalidad— sí puso las banderas a media asta (lo cual tiene guasa: lo hizo por un fallecimiento no demostrado y de alguien que supuestamente resucitó...) (la foto es del 20 de marzo a las 22:53 horas).

Pero lo mejor de todo es que, me dicen, la iluminación de la fachada es de la denominada luz negra. Luz de discoteca, vamos. Habrá que pasarse por allí el sábado sabadete...