sábado, 3 de mayo de 2008

Pamp16na... Iruña, joder, Iruña

Lo último en imagen gráfica (corporativa, que se dice) de Barcinópolis es el logo de la capitalidad europea de la cultura. Ahí es nada el empeño y ahí es mucho, una barbaridad, el logo. Una vez más, la administración bar-cínica hace todo lo posible para excluir el euskera (no creo que sea cosa de los creativos, haría falta ser un mendrugo para no discurrir un logo que incluyera el nombre vasco de la ciudad).

Aunque esta vez le puede salir mal la jugada, porque puestos a decir pampdieciseisna (inglés: Pampsixteenna; francés: Pampseizena; polaco: Pampszesnasciena; no digamos ya con números romanos: Pampxvina), al común de los mortales le resultará infinitamente más sencillo decir Iruña.

Pero el asunto aún da más juego. Barcina y sus secuaces parecen dar por sentado que los vascohablantes están dotados de mayor agudeza, de ahí que los rótulos en euskera tengan la letra más pequeña que en castellano. Por lo que se deduce de los carteles de Pamp16na, para que los textos en lengua vasca estén escritos en el mismo tamaño de letra que los castellanos es necesario que aparezcan junto con el polaco así que... ¡viva el polaco!: ciudad trilingüe (aunque no sea la que hubiera querido Barkos).

Por muy hechos que estemos a tanta caspa, nos esperan años difíciles, con esto de la capitalidad de la cultura. Nos sacarán los colores, pasaremos una vergüenza (ya no sé si ajena) infinita con tanto patán. Y es que, desengañémonos, Sanz nos embelesa y no sin merecimiento, Corpas nos cautiva, pero ¿alguien se ha fijado lo bien que doña Yolanda conjuga la segunda persona del singular del pretérito indefinido de indicativo? Pues al loro...

jueves, 1 de mayo de 2008

Dos de mayo: reivindicación de Pepe Botella

¿Qué pueblo puede celebrar impunemente, esto es, sin perder la dignidad, una fecha como el dos de mayo? ¿Cómo es posible que se acuda a Móstoles a conmemorar un bando mitificado hasta la náusea y que no es sino pura reacción; que se reviva con fruición una España negra que nunca debió existir y mucho menos ser aclamada? Y con el beneplácito de un gobierno de izquierdas (!) y la complicidad de algún novelista mediocre metido a historiador de medio pelo, intelectual orgánico premiado, quién sabe por qué (¿o sí?), con los laureles de la Academia. Una razón más para borrarse de un país de charanga y pandereta que vive de oropeles de miseria, que celebra victorias contra sus propios ciudadanos y alardea puerilmente de genocidios, imposiciones y expolios. ¿A qué ventanilla hay que ir?

Allons! Enfants de la patrie!... Y bien pensado, el único Pepe Botella que ha habido en la ya larga (la ciencia demostrará que el hombre de Atapuerca era español hasta las cachas) y gloriosa historia de las Españas es Aznar...

Hipérbole

Hipérbole, según el DRAE: «Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla».

Me había propuesto no hablar de la cena del lehendakari, pero las reglas están para romperlas y los propósitos para colgarlos como exvotos en alguna remota ermita. Y es que la referencia literaria de Sanz me ha desarmado. Soy un convencido del fondo culto y humanista de este hombre, y sus epifanías (las del background, entiéndase) me producen arrebatos místicos que para sí los quisiera Teresa de Ávila (o Juan de la Cruz: su Noche oscura es siempre sugerente, magistral en la expresión literaria de un erotismo depurado y sutil; aunque, si se me permite, yo prefiero el Cántico espiritual).

A lo que iba: Sanz había afirmado que los 400 euros de marras dan «para una cena, y poco más». La coletilla la añadió después de un relampagueo de lucidez que cruzó rauda e imperceptible su despejada mente (esto también es una figura literaria). El revuelo consiguiente fue considerable, aunque errado. Todo el mundo se puso a elucubrar acerca de los restaurantes que frecuenta el lehendakari, los platos que pide, o a cuánta gente invita. O quizá es que no paga nunca y sólo ve de lejos las cuentas... quién sabe. La explicación del día siguiente en clave de herramientas literarias sonó a forzada, a argumento suministrado por esos asesores tan avezados en el arte de apagar los fuegos que continuamente va prendiendo Sanz.

Pero se equivocan, todos se equivocan. Sanz era perfectamente consciente de lo que decía y utilizó la figura literaria con todo rigor. Porque, ésta es mi hipótesis, no se refería a la cena, sino a la coletilla: y poco más. Volvamos a la definición del DRAE: aumentar o disminuir excesivamente. Vamos, que, puestos a elegir, el lehendakari, aventuro, se gastará una parte en una cena: pongamos 100 euros; y el resto, va a ese «poco más» que me trae a mal traer. La pura elucubración teórica nos ofrece un sinfín de posibilidades. Pero una de las ventajas de la mente humana es que suele discriminar de forma automática entre esas posibilidades que la teoría nos brinda y eliminar, por inverosímiles, la gran mayoría. Y hasta aquí puedo escribir. Cada cual que elabore sus hipótesis. La mía es que se lo gasta en libros de teoría y crítica literaria; y que nadie se sorprenda: cosas veredes... (por cierto, que la frase, atribuida tanto al Cid como al Quijote, es espuria).

domingo, 27 de abril de 2008

Toro potita


Con fervor inquebrantable me adhiero a la propuesta de Once upon a time in Obanos de cartel para los sanfermines de 2009. Respetando los derechos de autor, of course, que enseguida sale el Ramoncín que todos llevamos dentro (igual no debería haber escrito esto, en mi agenda de infracciones penales a terceros no queda hueco para más sacamantecas). Poco ducho en las cosas de Internés ignoro el procedimiento, pero no estaría mal abrir alguna vía para recoger las adhesiones y aclamaciones que la obra merece y con el entusiasmo debido... Se admiten sugerencias.

sábado, 19 de abril de 2008

Las malas hierbas

Éste es el aspecto que presentan los maceteros encaramados a las farolas de la plaza del Castillo. A rebosar de malas hierbas. Lo de estos maceteros es llamativo. Supongo que a causa de esa alergia de la administración bar-cínica a todo lo que sea acercarse al pueblo-plebe-chusma están colocados a una altura considerable que hace que sólo se vea un feo y vulgar culo de plástico (eso sí, verde Pamplona) del que, en las mejores épocas, asoman hojitas de colores. Pero ya ni eso. Sea porque Barcina pretende la vuelta de la ciudad a la Naturaleza; sea porque con la de El Corte Inglés ya no necesitamos otra primavera; sea, en fin, por algún tipo de oscura —e inexplicable— afinidad, el caso es que en los susodichos maceteros los hierbajos campan a sus anchas. Aunque lo que de verdad me intriga es lo del vaso. ¿Algún sistema de avituallamiento para los jardineros municipales? ¿Un guiño de la munificente Yolanda a los gentiles pajarillos que pueblan nuestros cielos, pretendiendo quizá remedar al marinero del romance (las aves que van volando / al mástil vienen posar)? ¿Algún ensayo de ecosistema barciniano: malas hierbas, agüita amarilla...? Ya estamos habituados a los despropósitos decorativos de Barcina, pero un poco de mantenimiento, leche...

martes, 15 de abril de 2008

Patxi Lapurtua / Francisco Mangado

Entre las secciones de la revista El Jueves, una de las que más aprecio se llama «El gilipollas de la semana». Por supuesto, esto no tiene nada que ver con que vaya a hablar de Patxi Lapurtua, conocido en el siglo como Francisco Mangado (aunque escribirlo así destrozaría mi composición).

Al parecer, la rotulación bilingüe del Baluarte (habrá que escribir Valuarte para que no haya duda de la reciedumbre castellana de la palabra) «destrozaría la composición». Creo recordar que cuando, al excavar los cimientos de la susodicha «composición», se encontraron los restos de la muralla también se manifestó a favor de eliminarla para que no estropeara la tan mentada «composición». ¡Vaya con las «composiciones» de Lapurtua!

Debe de ser fácil confundir el humanismo y la cultura con las boutades o incluso con los procesos diarreicos neuronales. Habría que recordarle a este petimetre endiosado que la lengua —cualquiera de ellas— es la creación humana por excelencia, la que distingue al ser humano y le da capacidad para ser lo que es, incluso para ser lo que es el señor Lapurtua. El pensamiento o tiene forma lingüística o no es pensamiento. En la escala de las creaciones humanas, las «composiciones» del señor Lapurtua están muy por debajo de cualquier lengua. Así que si el euskera estropea su «composición», peor para la «composición». Que la quiten. Baluarte apurtu.

viernes, 21 de marzo de 2008

La ciudad y la peste

El Ayuntamiento de Pamplona, en cuerpo de ciudad, renovó ayer el voto de las Cinco Llagas. Veamos: va a dar gracias a Dios por librar a la ciudad de la peste. Y Barcina presidiendo... (Por cierto, que al párroco de san Agustín le parece mal la «permisividad jurídica» con la infidelidad matrimonial; pues eso: a los adúlteros, lapidación).